Porteo

Nuestra experiencia con el porteo.

Aún recuerdo cuando fuimos a hacer la lista de nacimiento de M. Nos pasamos toda una tarde en la tienda, preguntando, mirando, tocando…
De lo primero (por no decir lo primero) que elegimos, fue el cochecito. Teníamos claras algunas cosas, como que tenía que pesar poco y tener un mecanismo fácil de cierre. Al final acabemos eligiendo un cochechito que cumplía esas expectativas y alguna otra más como que era fácil de lavar, cómodo y “todo terreno”.

Nuestra sorpresa llego cuando M nos hizo saber que el carrito no era demasiado para él. No puedo decir que M fuera de esos niños a los que parece que se les claven pinchos en el carrito… Pero casi. Nosotros lo relacionemos con que quizá el niño no veía lo suficiente y por lo tanto se aburría. Fue en ese momento cuando tuvimos el primer contacto con el porteo, usamos un fular elástico prestado, que si bien era cómodo de llevar, se nos hacía muy difícil de colocar. Así que más pronto que tarde, decidimos pasar a M a la sillita. Hubo mejoría la verdad, pero no toda la esperada.


Nos vimos obligados a retomar el tema porteo. Decidimos que era una alternativa que por lo menos en nuestro caso valía la pena contemplar. Nos pasábamos la vida con M en brazos y paseando un carrito vacío. Sin informarnos demasiado, no os voy a engañar, compremos una mochila que resulto ser una m***. Muy barata pero cero ergonómica y por lo tanto incomoda de llevar para nosotros y de usar para M.

Renunciemos al porteo hasta que en el curso de fedecata, vimos a madres y padres porteando. Y porteando bien. Nos volvimos a enamorar del método, volvimos a ver todo aquello que en su momento nos convenció. Y como la necesidad era real y muy evidente, esta vez decidimos hacer la compra con consciencia, decidimos informarnos, investigar e invertir en un sistema de porteo de verdad.

Ahora, no contemplamos salir de casa sin la mochila. Aunque llevemos el carrito, la mochi tiene su sitio asegurado en la cesta porsiacaso. Cuando el papa de M no está, ni me planteo salir de casa sola sin ella. Y os aseguro que estando por casa también me ha salvado de alguna.

No os voy a decir que si volviera para atrás no compraría el carrito porque seria mentira. Nuestro carrito nos va muy bien y lo usamos. Pero si es verdad que de volver hacia atrás tendría en cuenta un método de porteo desde mucho antes. Creo personalmente, que vale la pena la inversión que supone tanto por la comodidad de brazos libres, como por poder dar el pecho en movimiento, la ayuda que supone en la eliminación de gases, además de favorecer el contacto y piel con piel.


Recordar que podéis encontrarme en mi instagram. ¡Un abrazo tribu!

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